3 jul. 2013

Encierro y Capea Aldea del Fresno 29/6/13

A Toro Riesgo!!!!


ENCIERRO Y CAPEA ALDEA DEL FRESNO 29/6/13

Los encierros en Aldea del Fresno empiezan a las nueve de la mañana y recorren las calles Navayuncosa, Álamos y Doctor Zumel, para entrar en la plaza de toros portátil en una peligrosa curva a izquierdas, en bajada, con cambio de asfalto a tierra en plena curva y además con un fuerte estrechamiento.

La primera parte del recorrido no tiene vallado, salvo en las calles Pasaje de Navayuncosa y Santa Marta en las que se colocan unos barrotes verticales, muchos lugareños ven pasar a los toros por aquí y luego van corriendo a la calle Dr. Zumel para verlos pasar nuevamente. Después hay una calle en la que hay pared en el lado izquierdo y barrotes en el derecho, para que en la última recta de la “U” haya barrotes en ambos lados.

La tradición dice que se sueltan de uno en uno desde el camión, aunque últimamente se sueltan primeramente en un pequeño corral junto a este.

Los primeros en hacer el recorrido con un trote suave y en sentido inverso desde la plaza fueron los tres bueyes.

El primero en soltarse fue un utrero de la ganadería de Pablo Mayoral, que tiene su finca principal en Serrejón (Cáceres), aunque posee ganado en la cercana de El Escorial de donde proceden estos novillos. De procedencia Santa Coloma-Veragua. Este primer novillo herrado con el número 86 en los costillares hizo el recorrido escoltado en todo momento por el cabestro más ligero. De color negro meano, corrió las calles de manera pausada, permitiendo buenas carreras de varios mozos, principalmente en la calle Álamo.

La segunda carrera, también otro utrero de Pablo Mayoral la hizo a mucha velocidad el novillo, muy por delante de los mansos. El tercero, iba rápido, pero en la C/ Doctor Zumel se paró y dio la vuelta, provocado por las numerosas llamadas de los ESPECTADORES desde los barrotes y por uno que desde el recorrido giró al animal, provocando momentos de peligro, por suerte los mansos iban muy cerca y pudieron recogerle para conducirle hasta la plaza. Poco más se dejaron hacer estos dos a los que había que guardar las distancias. Pedimos que los espectadores sean eso, espectadores, que se limiten a ver a mozos y toros, pero que no llamen a los animales desde los barrotes, porque pueden provocar la embestida del animal, pudiendo este romperse algún pitón y lastimarse o sacarle de la carrera natural que lleva en ese momento pudiéndoselo echar encima a alguno de los que están dentro del recorrido. Ni que decir tiene el riesgo que entraña el darles la vuelta. Y más cuando van a ser los novillos de la corrida. Luego esos mismos son los que se quejan por las tardes.

Los tres siguientes eran de la ganadería de Cabrero y González de Cebreros de encaste Juan Pedro Domecq. El primero de ellos llegaba con fuerza a las curvas, arremetiendo con ellos al pasarse de frenada, era visto y no visto, tan solo podía seguirle un cabestro, los otros dos meras comparsas durante todo el encierro.

Los dos últimos eran colorados, viniendo algo más despacio que los anteriores, y haciendo carreras limpias sin malos gestos, lo que propiciaba buenas carreras dando distancias.

Por último se soltaron dos vaquillas eralas en la plaza de toros para el disfrute de todos. Al ser pequeñas muchos perdieron el miedo y el respeto, llevándose algún que otro revolcón, que si no hubo más fue porque estaban muy justas de fuerzas.
Por cierto como nos gusta ver cada día a más aficionados con nuestros polos por toda la geografía española.
Fotos realizadas por Choncho y Gurú.








































































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