18 mar. 2013

CAPEIA ARRAIANA ALDEIA DO BISPO 12/2/13

A Toro Riesgo!!!!


CAPEIA ARRAIANA ALDEIA DO BISPO (PORTUGAL) 12/2/13

Con el buen sabor de boca que nos dejo el verano pasado el encierro a caballo (ver aquí), probamos nuevamente en Aldeia do Bispo, Portugal. Visitamos este pequeño pueblecito de la comarca de Sabugal, lindando con España.

Nuevamente nos acogieron súper bien y agradecemos la hospitalidad del pueblo portugués. En esta ocasión se trataba de una capeia arraiana, que consiste en soltar diferentes toros y vacas de alquiler de uno en uno por la Rua do Ribeirinho. A los toros se les para de salida con una especie de empalizada, llamada forcón (horcón). Es un triángulo de madera con dos travesaños paralelos en donde se produce la embestida del toro, que permite a los hombres a pie enfrentarse al animal. Hay una segunda línea y hasta una tercera para parar la acometida del animal. Los flancos están reforzados por varias horquillas, para proteger a los mozos que allí se encuentran, ya que es la zona más peligrosa. El centro también esta reforzado por otra horquilla para frenar el primer embroque del animal. Esta horquilla central además de reforzar el forcón, sirve para guiar y hacer de timón para evitar que el toro se cuele por debajo o bordee y ataque por el flanco. Estas capeas se dan en los pueblos portugueses que limitan con la frontera española por la zona de Salamanca principalmente.

Cuatro toros y dos vacas fueron los protagonistas. Señalar que en Portugal no se mata a los toros durante la lidia, por lo que los mejores toros vuelven a las dehesas y tras la perceptiva cura son alquilados en diferentes pueblos para las capeas. Estos toros además de tener los pitones recortados, llevan fundas para proteger a los corredores de posibles cornadas.

Bastante gente que había estado durante la mañana se acercó a Aldeia, y es que suele ser habitual por la poca distancia que hay entre los dos pueblos. El primero de los toros, el 333 salió barriendo las tablas, encontrándose al forcón casi sin quererlo y arremetiendo en las seis horquillas del flanco derecho. Salió suelto y sin fijeza hacia un recortador de rojo, el cual hizo un recorte con mucho temple, con torería, sin hacer aspavientos, y es que no hace falta adornarse cuando se hace bien las cosas. Recorrió la Rua un par de veces, y de bajada sí que hizo una acometida de frente por el centro al horcón, allí esperaban 22 hombres, portugueses y españoles, juntos, con un objetivo común, el TORO, en este caso, para la embestida. Como curiosidad, uno de los que mejor se lo pasó fue un perro, el cual mordía una y otra vez las patas traseras del perro. Esto nos recuerda a los orígenes de la tauromaquia, cuando los “señores” usaban perros para frenar la embestida del toro y poder así cazarlo para poder comerlo con posterioridad. Después se le recortó en varias ocasiones, y por último un joven portugués, coleó perfectamente al animal, cediendo este ante el buen hacer del chaval.

Seguidamente se dio suelta a una vaca, con más movimiento y también más valientes por las calles. Con la vaca había más acercamiento y también algún que otro susto. Se soltaron tres toros más y una vaca, alargando la diversión hasta bien tarde.

Mencionar también que no se usan mansos para devolver a los animales a los corrales, y que estos son un cercado de piedra con una puerta atada con una cuerda, no disponen de chiqueros, apartaderos, etc.

Por último recomendar a cualquier aficionado a los toros a asistir a una capeia arraiana, merecen la pena, se disfruta de un concepto diferente, la gente es muy amable, y casi todos hablan algo de español por la cercanía con la frontera.















































































































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