5 sept. 2012

Encierro Cuéllar 26/8/12. Suelta, encierro campero y por las calles

A Toro Riesgo!!!!





Encierro Cuéllar 26/8/12. Suelta, encierro campero y por las calles 

Que frío hace a las 7:15 de la mañana en los corrales del río Cega, 7ºC marcaba el termómetro del coche cuando llegamos. Y que bien viene ese caldito que dan. Novillos de Peñajara, con cara pero pequeños para Cuéllar. Momentos entrañables los que se viven el último domingo de agosto en Cuéllar a estas horas. Es el día con diferencia que más gente hay en los corrales del río Cega.

Hicimos alguna foto en el interior de los corrales, ya se veían dos novillos poco amigables, uno colorado y otro negro, cada uno en una esquina del grupo y mirando todo lo que se movía, los otros cuatro más recogidos por los mansos.

A las 8:00 se abrían las puertas y salían como es costumbre los mansos por delante un poco dubitativos. El toro negro del que hablábamos tomaba la delantera y se iba hacia la izquierda, hacia los árboles, por suerte pudieron conducirle y no hubo que lamentar incidencias. Al colorado también se le veía que quería guerra, sacaba bastante la cara.

Nos vamos rápidos a esperarles en el paso por la carretera de Cantalejo. “Cuanto tardan” es lo que más se oía. Las nueve de la mañana y no habían pasado, uno de los caballistas se para delante de los micrófonos de La sexta noticias y cuenta el desaguisado que esta ocurriendo. Los dos toros que daban muestras en los corrales, querían guerra en el pinar, arremetieron a varios coches de la organización. A uno de los caballos tuvieron que sacrificarlo debido a las cornadas sufridas.

Mientras intentan devolver al grupo a los dos toros escapados con tres mansos, tienen a los otros 4 novillos junto con los bueyes esperando en un claro en el pinar. En la larga espera podemos destacar las palabras de un gran aficionado hacia esos caballistas que van al encierro de Cuéllar a pasear con su caballo y la carrera de una liebre que nos saco la sonrisa a casi todos.

Cerca de las 10:00 de la mañana deciden seguir con el encierro con los cuatro novillos que tienen en el claro, a la altura de las máquinas se les escapa uno y se mete en el río, haciendo inútiles todos los esfuerzos por intentar sacarle dada la cantidad de maleza que hay en el río.

Por fin aparecen cientos de caballos con tres de los seis novillos que han salido y seis mansos. Pasan a la carrera por delante nuestro, dos novillos juntos (uno parece la sombra del otro), el otro solo, más a la derecha, por detrás los cabestros y cruzan la carretera de Cantalejo.

Subiendo por el sembrado los paran un poco, que vayan andando, los dos que iban juntos se van a la derecha, hacia un cultivo (creo que de girasoles), llamando la atención de su hermano que se va con ellos. Otra vez que no son capaces de controlarlos, meten a los cabestros a sacarlos. Cuando los sacan el burraco se da la vuelta dirigiéndose a la carretera y a toda la gente que allí se encuentra. Gracias a la gran destreza de los jinetes y caballos consiguen recortarlo en varias ocasiones impidiendo que llegue al asfalto y se dirigiese al pueblo por otro sitio que no se le espera.

Se decide no meter a estos novillos en el recorrido urbano y hacer otro con los novillos correspondientes a la novillada picada del martes.

Cargaron los novillos en un camión desde los corrales de la plaza de toros y los soltaron de uno en uno desde el camión. El recorrido urbano pasó así a ser una suelta de reses por las calles. De uno en uno subían por la cuesta las Parras, se les recortaba, chaqueteaba, costaba conducirlos por los corredores que querían correr. En los Paseos arremetieron bastante al vallado.

En fin un encierro que esperemos tomen buena nota las autoridades y que sepan rectificar. A nuestro entender se cometieron varios errores que lo decimos a modo de crítica constructiva y en ningún momento la intención es ofender o descalificar, por el contrario, estas líneas tienen como intención emitir una opinión como dignos amantes del encierro que somos. En pro de que un festejo popular con semejante trayectoria no decaiga, no decepcione expectativas de generaciones futuras, que siga siendo Cuéllar un espejo en el que mirarse para hacer encierros a caballo. De ahí que,

No se debería traer ganado bravo a un encierro a caballo que no han visto nunca un cabestro, caballo o algo parecido, ya que el movimiento de los toros de Peñajara en el campo se hace con tractores.

Si se decide hacer un encierro urbano que no tenga nada que ver con el campero hay que estar más organizados. Se necesita un corral de suelta en el embudo, con cabestros.

Para avisar que están llegando al recorrido urbano tirar un cohete. Había niños cruzando instantes antes de que llegasen los dos cabestros.
 
Por otro lado queremos alabar a los responsables del encierro campero, ya que intentaron en todo momento meter el mayor número de reses a las calles de Cuéllar. A la organización por intentar agradar al numeroso público asistente haciendo un encierro por las calles, esto se volvió en su contra y se les ha criticado duramente.
No somos dueños de la razón, pero, a nuestro modo de ver las cosas estos son los aspectos mejorables que se pueden aplicar para evitar estas desviaciones en defecto.